El
flamante Presidente dejó la carrera militar para optar por el sacerdocio.
Como religioso empezó en el Ecuador. Salió a la vida pública hace dos años.
De
Fernando Lugo, más
que de su pasado, se habla de su futuro. El flamante presidente de Paraguay,
el hombre que supo terminar con un liderazgo de 61 años del Partido
Colorado, llega a la Presidencia con más incertidumbres que certezas. Nacido
en San Solano de San Pedro de Paraná (400 kilómetros al sur de Asunción), el
30 de mayo de 1951, conoció desde temprana edad lo que es la vida
política. Sus padres, Guillermo Lugo y Maximina Fleitas, eran campesinos que
militaban en una de las fracciones del Partido Colorado.
En un país acosado por la corrupción,
su llegada al poder fue leída como muestra del hartazgo hacia los
políticos. “La imagen de un cura está ligada a la honestidad”, agrega
González. Para Fassi, “es también por el tipo de sacerdote, que es un
representante de las necesidades de muchos”.
Su proclamado
objetivo era destronar al estadounidense Mark Spitz, quien embolsó siete
doradas en Múnich hace 36 años. Y la ‘Bala acuática’' cumplió.
“Sin el aporte de mis compañeros esto
no hubiese posible”, declaró Phelps. “Pude ser parte de tres relevos y
logramos completar un sólido trabajo de equipo”.
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, telefoneó a Phelps para
mostrarle su orgullo y el de su país. “Si has podido con ocho medallas,
podrás con cualquier cosa”, le dijo el Presidente al nadador desde su rancho
en Crawford (Texas), donde pasa unos días de vacaciones.
Fue una obra faraónica, digna de los
grandes arquitectos. Michael Phelps se despidió ayer de los Juegos con su
octava medalla de oro en la natación, con lo cual emergió como el atleta
que más doradas ganó en una sola cita.
Siete de sus ocho triunfos fueron con récords del mundo, incluyendo el
último en los 4x100 combinados y que le permitió a Estados Unidos despedirse
como un notable campeón de la natación de Pekín 2008.